Venezuela es un país con una emergencia humanitaria compleja, a pesar de que haya un edulcoramiento de la realidad, y “nuestro interés es dejar claro el derecho que tienen todas las personas a recibir asistencia humanitaria cuando lo necesiten”, sostiene Luis Francisco Cabezas, director general de la Asociación Civil Convite.

Asimismo, Cabezas resalta que las investigaciones de Convite ponen el foco en cómo incluir satisfactoriamente a los adultos mayores dentro de los planes de emergencia y asistencia humanitaria.

Por su parte, el doctor Javier Manrique, coordinador humanitario de Convite, afirma que  “nuestras respuestas humanitarias han sido verdaderos desafíos, hacer llegar asistencia a zonas rurales o alejadas, en muchas ocasiones es bastante complicado”.

Por ejemplo, durante los meses de agosto y septiembre de este año hubo un despliegue sin precedentes en el estado Bolívar donde 555 familias del Bajo Caura fueron asistidas. A fin de llegar a esos lugares remotos hubo que sortear varios obstáculos naturales y navegar varias horas para alcanzar el objetivo.  A estos grupos familiares les fueron entregados 555 kit de alimentación, potabilización de agua, aseo personal y bombillos recargables.

Igualmente, fueron reacondicionados los refugios indígenas de Chajuraña y Kanadakuni, a los cuales se les sustituyó todo el techo y se hizo acometida eléctrica. A cada uno de estos refugios se le dotó de tanques de agua de 3 mil 300 litros.

En esta respuesta humanitaria fueron movilizadas 16 toneladas de insumos para atender a comunidades indígenas Yekuana, Pemón, Piaroa, Piapoco, Jivi y Sanemà.

Además de la ayuda humanitaria, se atendieron 150 personas entre mujeres y niños con actividades para sensibilizar sobre violencia basada en género, detalla Luis Francisco Cabezas.

Todas las acciones de Convite se rigen por los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia operativa.

Adultos mayores deben incluirse en los planes de ayuda humanitaria

Los resultados de la investigación sobre Inclusión de las Personas Mayores en la Asistencia Humanitaria evidencian que las necesidades prioritarias son alimentos, dinero (efectivo) y servicios de salud (atención médica y medicamentos).

Al presentar los resultados del informe, Javier Manrique  destacó que fueron realizadas cerca de 6 mi 750 encuestas mediante 10 levantamientos de información en seis estados del país; la mayoría se hicieron en respuesta a crisis de situaciones agudas, es decir, emergencias de inicio rápido como la provocada por las inundaciones.

Entre los datos relevantes arrojados de las respuestas obtenidas al abordar a los adultos mayores en las zonas de incidencia, destaca que 60% de las cabezas de familia o representante del grupo familiar son mujeres. “Eso tiene una serie de implicaciones en cómo se debe brindar la asistencia humanitaria”,  indica Manrique.

En cuanto a las principales discapacidades de los adultos mayores,  señala que en orden de frecuencia son la visual, motora y cognitiva. Esto es importante tenerlo en cuenta a la hora de diseñar actividades que promuevan la inclusión y participación de las personas mayores.

Por otra parte, pudo determinarse que la mayoría de los hogares consultados no había recibido asistencia humanitaria en los últimos seis meses. La frecuencia de hogares es muy alta, en Delta Amacuro alcanza el 90 %, en Mérida 60 % y en Lara más de 50%.

Otro hallazgo importante tiene que ver con complicaciones para el almacenamiento de agua, una  práctica muy frecuente en vista de las interrupciones constantes y sostenidas del servicio,  eso alcanza al 60% y hasta el 100% de los hogares entrevistados dependiendo de la localidad. Esta situación trae consecuencias para la salud, pues el agua puede contaminarse y causar enfermedades gastrointestinales  y también problemas en la piel.

De igual manera, un importante número de familias no tiene acceso a servicio de salud, y particularmente a salud sexual y reproductiva.  Otro dato resaltante es que 77%  de las personas  mayores depende de otras para cubrir sus necesidades básicas. La frecuencia de adultos mayores que no desempeñan actividad económica -y por tanto son dependientes de la pensión y del apoyo de otros familiares- supera 70%.

El doctor Manrique advierte  que el sistema humanitario aún no incluye sistemáticamente a las personas mayores y eso es algo que debe cambiar.

Los resultados principales de este informe complementan los hallazgos reportados en el informe Condiciones de Vida y Salud de las Personas Mayores, publicado el pasado 16 de septiembre, y que forman parte de la investigación ENPOVEN: Envejecimiento Poblacional de Venezuela, edición 2022.