Recientemente Nicolás Maduro anuncio en cadena presidencial el otorgamiento de un bono a las mujeres embarazadas que estuviesen registradas en el sistema carnet de la patria, dicho beneficio consiste en otorgar una bonificación mensual de 700.000 Bs (3.5 dólar por mes al cambio paralelo único disponible) y 1.000.000 Bs (5 dólares) en el momento del parto, todo esto desde el mismo mes de Enero y durante todo el proceso de gestación prenatal y el alumbramiento.

Venezuela atraviesa y sin aún llegar al cenit, una hiperinflación, eso ya de entrada hace suponer que el anunciado beneficio terminara siendo devorado por una inflación que mensualmente esta rondando el 35%, los 700.000 Bs que ya hoy solo compran 2 paquetes de pañales de 7 unidades, al mes 9 de embarazo no comprarán ni un paquete del vital accesorio.

Pero más allá de las consideraciones económicas acerca del embarazoso anuncio presidencial es fundamental centrarnos en otros efectos no deseados de la populista e irresponsable medida.

El otorgamiento de un estipendio por nacimiento no es una ocurrencia del gobierno de Maduro pues muchos países que enfrentan importantes problemas de rezago poblacional lo aplican, pero hablamos de países que por lo general se encuentran por debajo de la tasa de reemplazo poblacional como España y buena parte de los países de Europa.

El rezago poblacional no es un rasgo característico de nuestro perfil demográfico, aunque en los últimos lustros,Venezuela ha reducido su prodiga fecundidad y ha pasado a ser un país en plena transición demográfica, lo que supone tener una natalidad moderada con una también moderada mortalidad.

Visto esto podemos afirmar que Venezuela no tiene problemas poblacionales como para promover una política de aumento de la natalidad, con nuestro actual crecimiento es suficiente para sustituir la población que envejece, pero donde si tenemos problemas es en asegurar la vida a quienes nacen actualmente en Venezuela y a sus madres.

Según información del boletín epidemiológico que hasta el 2016 se tiene conocimiento, la mortalidad infantil y materna en 2016 aumentó 63% y 104% respectivamente, en comparación con el año 2012, eso numéricamente se traduce en que para 2012 semanalmente fallecían 134 neonatos y 7 mujeres parturientas, pero para 2016 esa cifra paso a 220 neonatos y 14 mujeres.

Como vemos, resulta contradictorio que un gobierno trate de promover una política de incentivos económicos a la natalidad cuando ni siquiera su propio sistema de salud tiene capacidad de asegurar la vida al neonato y a su madre.

Sin duda alguna, esta es una medida que en ciertos sectores de muy bajos recursos propiciara la búsqueda de embarazos solo para acceder al beneficio económico, ello tendría unas severas implicaciones en la supervivencia del neonato puesto que el apoyo cesa al momento del alumbramiento, lo que supondría dejarlo sin soporte, justo donde la atención es más necesaria, ya que se trata de garantizar el pleno desarrollo del futuro infante, y los primeros 100 días de vida son cruciales.

De igual forma, esta medida tiene unos enormes riesgos en un país donde el embarazo a temprana edad muestra unas cifras alarmantes, la inmadurez junto con la necesidad de subsistencia o de apoyo al hogar puede inducir a que muchas adolescentes vean en el beneficio una salida. Debemos recordar que no hay predictor de pobreza más inequívoco que un embarazo adolescente.

La actual situación de precariedad económica esta llevando a muchas familias de muy bajos recursos a tomar medidas extremas en donde el comer del basura, prostituirse por comida por solo nombrar algunas, se están normalizando, ello puede suponer que en muchos hogares con pobreza extrema las adolescentes sean vistas como una potencial fuente de ingreso por la vía del  beneficio, aquí son especialmente vulnerables las adolescentes con rezago cognoscitivo.

Otro detalle perverso de esta política, es su carácter segregacionista puesto que el beneficio es exclusivamente para mujeres embarazadas que porten el carnet de la patria, eso deja de lado a un importante numero de mujeres, esto evidencia que el interés de la medida no es proteger a la embarazada, sino obligar a un importante numero de mujeres embarazadas que no tienen el carnet, a tramitarlo, ya que solo 151 mil embarazadas están registradas hasta ahora.

Finalmente, considero que lejos de promover la natalidad en la actual situación que atraviesa el país y no teniendo problemas de rezago poblacional lo más importante es avanzar en el rescate de los programas de atención prenatal y de atención durante los primeros 100 días de vida del neonato, garantizar que toda mujer llegue al alumbramiento habiendo sido monitoreada médica, alimenticia y psicológicamente durante toda la gestación y emprender una campaña de abordaje y prevención del embarazo adolescente.

De no tomarse estas medidas de manera urgente, el anuncio realizado por el ejecutivo nacional no solo será una medida que promueve la mercantilización de la vida sino que disparara nuestros reportes de mortalidad materna e infantil mucho más allá de los ya negativos registros que tenemos en los últimos tres años de gestión del gobierno de Nicolás Maduro y terminará la revolución como el dios Saturno devorando a sus propios hijos.

Luis Francisco Cabezas

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