Caracas.- Aunque la batalla mundial contra el Covid-19 no ha sido ganada, y aún se siguen sumando números a los casos confirmados de infectados, Europa comienza a relajar sus medidas de confinamiento con la necesidad de volver a la normalidad lo antes posible.


La embajadora de la Unión Europea (UE) en Venezuela, Isabel Brilhante Pedrosa, indicó en una entrevista exclusiva para El Universal que “la vuelta a la actividad debe resultar de una combinación entre salvaguardar al máximo la seguridad sanitaria de todos, y permitir que el sector económico y productivo tenga oxígeno para continuar su funcionamiento y asegurar su supervivencia más allá de la emergencia”. 

– ¿Cuáles son las medidas que se deberían tomar para no dar pasos en falso? 

Nos hemos enfrentado a un enemigo desconocido, que ha puesto en jaque nuestra experiencia como sociedades y nos ha sometido a experiencias que nuestras generaciones no habían tenido que enfrentar hasta ahora. El cumplimiento por nuestras sociedades, y no solo la europea, sino también la venezolana, en la aplicación de las medidas de prevención para evitar que el virus se expanda, nos dan un ejemplo de la estoicidad de nuestros pueblos en situaciones de dificultad. Sin embargo, está siendo un camino largo, que está afectando duramente a los sectores productivos, empresarios y trabajadores, incluso a nosotros mismos como organizaciones gubernamentales, quienes tras casi dos meses de parón sentimos cada vez más la necesidad de volver a la normalidad posible.

“No hay que olvidar que el Covid-19 no está derrotado, solo está controlado. Por ende, en Europa, la flexibilización de las medidas se irá implementando poco a poco; en algunos de nuestros Estados Miembros ya ha comenzado, de acuerdo con un cronograma muy escalonado y estrictamente supervisado”.

En este sentido, la Comisión Europea ha establecido una hoja de ruta común a todos los países para su implementación una vez se consiga llegar al momento adecuado. Ese momento, sin embargo, dependerá de la evolución de la pandemia en cada país y de la infraestructura sanitaria con que cada estado cuente.

Salvar vidas y evitar el colapso de los servicios hospitalarios son prioridades incuestionables las cuales deben ser conjugadas con la necesidad de preservar los medios de vida. En Europa tenemos claro que no podemos permitirnos el lujo de relajarnos demasiado pronto, o nos arriesgaremos a que otra oleada del virus inunde nuestros sistemas sanitarios. Del mismo modo, no debemos retrasar más de lo necesario, o eso costará puestos de trabajo y hará mucho más difícil la recuperación económica.

– Post-coronavirus: ¿cuáles serán los retos a enfrentar?

El camino hacia una “normalización” de nuestras rutinas será largo y gradual. No podemos esperar que la realidad que existía antes del estallido del virus retorne a nuestras vidas de la noche a la mañana. Debemos concienciarnos que salimos de una dura vivencia, en la que hemos dejado a muchos seres queridos atrás, y que es importante mantenernos seguros, a nosotros y al resto de nuestros conciudadanos.

“La nueva normalidad”

Creo que ahora entraremos en una nueva normalidad, con múltiples retos pero también algunas oportunidades, como ocurre en casi todas las crisis. Ya es visible cómo se está ampliando la oferta de servicios online, desarrollando nuevos negocios y poniendo a disposición vía internet actividades que normalmente exigirían un espacio físico. Al mismo tiempo, la nueva realidad será marcada por un mayor distanciamiento social, limitaciones en la movilidad (especialmente con respeto a la reactivación del tráfico internacional de pasajeros), y también interrogantes en lo que se refiere a la convivencia con herramientas, aplicaciones o sistemas que identifiquen si las personas presentan un riesgo de transmisión o no.

Este último punto se enmarca en un debate más amplio que ganó mucha relevancia desde que apareció el Covid-19 y tiene que ver con la implementación de medidas que puedan afectar o restringir los derechos y libertades de los ciudadanos. En este sentido, los derechos humanos no pueden ser puestos ‘en cuarentena’. Al revés, la protección de derechos humanos y el respeto del estado de derecho son fundamentales para un mejor manejo de la crisis del virus.

Afortunadamente, las investigaciones científicas hacia una vacuna contra el virus están en marcha, y recibirán aún más impulso gracias a los fondos que serán asignados para ese fin después del maratón de donantes organizado por la UE justo en estos días, que en un esfuerzo global sin precedentes ya logró movilizar 7.400 millones de euros para diagnósticos, tratamientos y vacunas. Ojalá que en un futuro próximo se encuentre una cura y que pueda hacerse disponible para todos. Sin embargo, hasta que no dispongamos de tratamientos efectivos y una vacuna, tendremos que aprender a convivir con el virus.

Creo que en los próximos años asumirán aún más importancia la solidaridad y cooperación entre países europeos y también a escala global con la puesta en marcha de planes para la reactivación económica, ya que si algo está claro es que la crisis sistémica en un mundo global nos afecta a todos. En el caso específico de Europa, cabe señalar que solidaridad y cooperación son justamente los valores plasmados en la declaración de Schuman, de que celebramos ayer, Día de Europa, los 70 años y que es el pilar del proyecto común europeo. Hay que reconocer que el inicio de la respuesta a la crisis subrayó los desafíos a los que la construcción europea todavía se enfrenta, pero estoy convencida de que saldremos adelante con solidaridad y generosidad fortalecidas, y espero que con renovados principios que reflejen la importancia de la cooperación en la búsqueda de soluciones para nuestras sociedades. Es fundamental que todos rememos en la misma dirección, dejando de un lado intereses particulares o de cualquier otro tipo.

– Estados Unidos avanza con las sanciones a Venezuela a pesar de la pandemia. ¿Cuál es la postura de la Unión Europea?

En su política hacia Venezuela, la Unión Europea mantiene como objetivo principal alentar soluciones democráticas compartidas que permitan la recuperación de la estabilidad política en el país y también permitan abordar las necesidades apremiantes de la población.

Es necesario aquí ratificar que las medidas restrictivas de la UE no afectan de ninguna manera el pueblo, o la economía venezolana y no impiden que ayuda llegue a las personas necesitadas. Se trata de medidas individuales o muy específicas, incluido el embargo de la venta de armas y equipos para la represión interna, así como la prohibición de viajar y la congelación de activos a personas que figuran en puestos oficiales y consideradas responsables de violaciones de los derechos humanos y/o de socavar la democracia y el estado de derecho en Venezuela. Son además flexibles y reversibles en presencia de pasos concretos que demuestren la buena voluntad para salir de la crisis política en que se encuentra el país.

La UE sigue comprometida con los principios humanitarios basados en Derecho Internacional y los cumple para proporcionar asistencia a quienes más lo necesitan. Hay que destacar en este contexto que la UE es el principal donante presente en Venezuela y en los dos últimos años movilizamos cerca de 80 millones de euros a través de los distintos instrumentos de cooperación que son canalizados a través de nuestros socios implementadores, tales como son las agencias Naciones Unidas, organizaciones no-gubernamentales internacionales y nacionales, y así poder desempeñar su valiosa labor.

– Son muchos los venezolanos que actualmente se encuentran en trámites para emigrar a Europa, pero se ha declarado el confinamiento inesperadamente… ¿Cómo lo ha manejado la embajada?

Venezuela y Europa, en particular, España, Portugal e Italia, comparten una larga historia de migración. Si bien Venezuela fue durante mucho tiempo la tierra de las oportunidades en el siglo XX, la migración se ha desplazado hacia Europa más recientemente.

La tarea de la UE con respecto a la política de inmigración es desarrollar un marco común, destinado a garantizar en todas las etapas, la gestión eficiente de los flujos migratorios, el trato justo de los nacionales de terceros países que residen legalmente en los Estados Miembros, y la prevención y medidas mejoradas para combatir la inmigración ilegal y la trata de seres humanos.

Más concretamente, a nivel de la Delegación de la UE en Caracas, facilitamos la coordinación entre los Estados Miembros en materia de cooperación consular; pero el trabajo diario de decidir si se otorgará una solicitud de inmigración y una visa, corresponde a los Estados miembros, que tienen competencia en esta materia.

Actualmente, 8 estados miembros de la UE tienen una representación diplomática en Caracas y, por supuesto, su interacción diaria con los ciudadanos se ha visto muy afectada por el brote del Covid-19. De conformidad con las medidas de cuarentena, la atención presencial al público en las secciones de pasaportes, notaría, visados, certificaciones y entrega de documentación está suspendida o limitada a casos excepcionales y muy urgentes, y los contactos son esencialmente vía los medios electrónicos.

Ayuda a europeos varados en Venezuela

Hay que decir que el confinamiento inesperado tomó también de sorpresa a muchos europeos, que se quedaron varados en varios puntos del globo, incluyendo en Venezuela. Los Estados Miembros, con el apoyo de la Delegación de la UE a nivel de coordinación, y gracias a la colaboración de las autoridades pertinentes, lograron organizar dos vuelos de repatriación, el 26 de marzo y el 16 de abril, que permitieron el regreso a Europa de un total de 670 ciudadanos y residentes. Este trabajo ha sido parte de un esfuerzo global de la UE y los Estados Miembros que, desde el comienzo de la pandemia, ha permitido el regreso de más de 500.000 europeos varados en diferentes partes del mundo, a través de vuelos comerciales y chárter especiales.

– ¿Existe alguna ayuda de la embajada para la comunidad europea en el país?

Venezuela recibió a lo largo del siglo pasado miles de emigrantes europeos, especialmente españoles, italianos y portugueses que fueron recibidos de una forma generosa y calorosa, y que rápidamente se integraron en el país de acogida. Hoy en día la comunidad europea en Venezuela sigue siendo bastante numerosa, y hay clubes y asociaciones culturales europeas en todas partes del país. Naturalmente, los europeos radicados en Venezuela no son inmunes de la difícil situación que afecta el país, y algunos están conviviendo con extremas dificultades y en situación de vulnerabilidad. Los ciudadanos europeos tienen vínculos más estrechos con sus respectivos Estados Miembros, especialmente si estos están presentes en el país, y acuden a su respectiva embajada o consulado para poder solicitar y beneficiarse de eventuales mecanismos de apoyo que cada país facilita a su respectiva comunidad. 
– El Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, mencionó que la Delegación que usted representa, está desarrollando varios proyectos de ayuda humanitaria con fondos de la UE y que actualmente se están adaptando para dar respuesta a la pandemia… ¿De qué tratan estos proyectos y cuáles son los avances?

Actualmente estamos prestando apoyo principalmente a través de las agencias de Naciones Unidas, el Movimiento de la Cruz Roja y varias ONGs, nacionales e internacionales. Cada una de estas organizaciones desempeña su labor de acuerdo con un mandato humanitario específico, enfocándose en prioridades como salud, agua y saneamiento, protección, seguridad alimentaria, nutrición o migración, y nuestro papel se encuentra básicamente en apoyarlas a que cumplan su mandato. La naturaleza misma de este apoyo se sustenta en los principios humanitarios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia. Con la llegada del Covid-19 al país, nuestros socios implementadores han buscado adaptarse y dar respuestas a las nuevas prioridades, tomando en cuenta las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud y de la Organización Panamericana de la Salud.

Me permito subrayar que la Comisión Europea adoptó una comunicación el pasado 8 de abril sobre la respuesta global de la UE al COVID-19 y este documento plasma lo que se está haciendo para apoyar la lucha contra el Coronavirus, sobre todo para los países socios: recursos financieros superiores a 15 mil millones de euros, sea en apoyo humanitario inmediato, sea de desarrollo enfocado más a largo plazo en las estructuras y sistemas de los países interesados, para afrontar la crisis desde el punto de vista sanitario y socioeconómico. En el caso de América Latina, incluyendo Venezuela, esos fondos representan alrededor de 920 millones, que corresponden a fondos asignados anteriormente y ahora son objeto de una redistribución y re-priorización para responder a los efectos de la pandemia. Este esfuerzo lo estamos haciendo en conjunto con los Estados Miembros bajo el paquete “Equipo Europa”, transmitiendo una señal colectiva de solidaridad.

Desde Bruselas, nuestro Alto Representante, Josep Borrell, ha reiterado la disponibilidad de la Unión Europea para ayudar a combatir la pandemia del coronavirus en Venezuela, sin olvidar la crisis humanitaria más amplia en la que esta última emergencia se enmarca. La solidaridad europea está con Venezuela, y hoy más que nunca estamos dispuestos a colaborar para que todos los actores venezolanos lleguen a un acuerdo político que permita el ingreso de ayuda adicional al país, en el interés de todas y todos los venezolanos. Y esperamos que tal acuerdo pueda representar un primer paso hacia nuevos canales de diálogo que puedan facilitar la búsqueda de soluciones integrales a la profunda crisis multidimensional que Venezuela enfrenta desde hace varios años.

La Unión Europea ha defendido de forma reiterada que la salida a la crisis sea pacifica y democrática, que pase por un proceso político genuino e incluyente que contemple unas elecciones presidenciales libres y justas, y seguiremos trabajando en esta dirección.

– Recientemente se celebró la integración de los estados europeos, pero actualmente son miles los ciudadanos de ese continente que hoy se mantienen en los hospitales salvando vidas, unos que luchan con el virus porque han sido contagiados, y otros que han perdido a sus seres queridos. ¿Cuál es su mensaje o reflexión ante esta dura situación?

En primer lugar no puedo evitar confesarle mi admiración y profundo respeto por el trabajo de miles de profesionales que hoy se encuentran al pie del cañón salvando vidas a lo largo del mundo. Las tasas de mortalidad entre los profesionales sanitarios están siendo mucho más altas que para el resto de la población, prueba de que anteponen su labor profesional de salvar vidas antes que su propia salud. Son héroes anónimos que aseguran el funcionamiento de los servicios más esenciales y están en primera línea combatiendo el virus. Con ellos está todo mi cariño: y me llenan de orgullo y también de energía positiva para hacer mi labor con aún más convencimiento en pro de Europa.

Creo importante no olvidar que detrás de las pérdidas provocadas por la pandemia están personas, con historias reales, que dejaron una inmensa tristeza y vacío en sus familiares y amigos. Muchos de ellos sin siquiera poder despedirse de sus seres queridos, pero sin embargo también nos han dado lecciones de entereza y valentía. Vamos a salir de esto, juntos, y más que nunca, queda claro que solo hay un camino para superar este grande desafío en Europa y en el resto del mundo: con mayor unión y solidaridad.

Fuente: El Universal

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