La población mayor de 60 años en Colombia pasó del 9 % en 2005, al 13,4 % en 2019, según el Censo 2018 del DANE,cifra que deja en evidencia la rapidez con la que el país está envejeciendo y la necesidad de plantear políticas que garanticen los derechos de las personas mayores.

Las cifras de Colombia son similares a las del resto del mundo, y por eso, expertos de todo el planeta buscan alternativas para abordar el tema del desarrollo desde una mirada que contemple la vejez como uno de sus pilares.

Frente a esta realidad, la Fundación Saldarriaga Concha ha realizado investigaciones y probado modelos de cuidado que favorezcan la inclusión social y productiva de las personas mayores.

Al respecto, la directora Ejecutiva de la Fundación Saldarriaga Concha, Soraya Montoya,asegura que “no podemos pensar en un desarrollo sostenible en largo plazo si no pensamos en las personas mayores, en los derechos que ellos tienen, y en toda la responsabilidad de nosotros para poder garantizar esos derechos”.

Para la Fundación Convite en Venezuela, organización que hace parte de Helpage, organismo que trabaja por los derechos de las personas mayores a nivel internacional, es un error plantear planes de desarrollo que no cuenten con la opinión ni el punto de vista de las personas mayores.

“Cumplir 60 años no significa envejecer, lamentablemente cumplir 60 años en esta parte del mundo es bien difícil.Hay que honrar el lema de los ODS, ‘No dejar a nadie atrás’ y no pueden ser las personas mayores sean las que se estén dejando atrás, el continente está envejeciendo, unos países más rápido que otros, pero todos estamos envejeciendo y pensar el desarrollo sin pensar en el envejecimiento es un craso error”, concluye el director de Convite, Francisco Cabezas Gutiérrez.

“No es posible que un logro de la humanidad como la ampliación de la expectativa de vida sea visto como un problema, hay que verlo como una oportunidad,los adultos mayores pueden seguir aportando a la sociedad, son consumidores, pueden producir y consumir,por lo tanto, deben ser un elemento importante a considerar dentro de los planes de desarrollo”, agrega Cabezas.

Más voz a las personas mayores

Estefenómeno de envejecimiento plantea a los diferentes estados desafíos importantes para lograr los objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, acciones que deben reivindicar lo acordado en este pacto mundial frente a la inclusión de las personas mayores.

“Si no valoramos que estamos envejeciendo podemos excluir a un grueso importante de nuestra sociedad que son nuestros mayores. La mejor forma es darles voz a las personas mayores y consultarlos (…) las personas mayores no son tenidas en cuenta a la hora de consultarles su opinión y se decide por ellos”,dice Cabezas Gutiérrez.

Para Montoya, el envejecimiento de la población debe ser un pilar de cualquier plan de desarrollo, pues las personas mayores deben contar con espacios que garanticen su derecho a opinar y a participar activamente de las discusiones donde son el centro del debate.

“Las personas mayores tienen que tener la capacidad de decisión de su propia vida como cualquier otra persona, como cualquier joven, tienen derecho a pensar en su vida, en sus decisiones y en su futuro”, dice la directora de la Saldarriaga Concha.

“Deberían tener los espacios suficientes, y más si es claro que en Colombia y otros países de la región, una de las poblaciones que más participa de las jornadas electorales es la de las personas mayores”, agregó Montoya.

Deuda con los mayores

Según el Índice de Inclusión Social y Productiva de Personas Mayores elaborado por al Fundación Saldarriaga Concha y la firma Inclusión SAS, el promedio nacional de doble inclusión (social y productiva) de esta población en 2018 fue del 59 %, mientras que la doble exclusión fue del 12 %, sin embargo, en algunas regiones del país, la doble exclusión supera, por mucho, los niveles de doble inclusión.

Estas cifras son similares a las que registran las personas entre 40 y 60 años, donde la doble exclusión para ese mismo periodo fue del 11%, frente al 62 % de doble inclusión, dato que deja ver cómo estas realidades son bastante similares a las que comienzan a experimentar la población cuando alcanza los 40 años.

Para igualar la cancha y que las personas mayores estén incluidas en lo social y lo productivo, se deben generar mecanismos como la Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores, cuya aprobación se encuentra en debate en la Cámara de Representantes.

“Es importante alentar a Colombia y al resto de países sobre la necesidad de firmar esta convención, no quiere decir que la convención vaya a solucionar los problemas, pero es un mecanismo de protección; hay que activar todos los mecanismos de protección que existan y que de alguna otra forma permita amparar y agarrarse de ellos para exigir más derechos, más voz y más participación de las personas mayores y así hacerlas visibles como un sujeto pleno de derechos”, agrega Cabezas.

El director de la Fundación Convite también aseguró que es evidente el “poco compromiso” de algunas naciones con el respeto de los Derechos Humanos de las personas mayores y llamó la atención sobre la falta de unión en el Continente en torno a este tema.

“Llama la atención la poca cantidad de países que han firmado la Convención, eso da cuenta del poco compromiso, de la deuda pendiente de los países del continente con los derechos humanos de las personas mayores; celebro que Colombia haya dado ese paso tan importante”, señala.

“Buena parte de los países del continente tiene una deuda con las personas mayores, sobretodo en la instrumentación de sus derechos y en las políticas públicas que garanticen el disfrute de sus derechos”, concluye el director de Convite.

Fuente: Saldarriaga Concha

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