A semanas de finalizar el año 2019, la escasez y el intermitente suministro de agua potable en Venezuela son problemas que siguen sin ser atendidos, afectando constante, de forma directa e indirecta la salud de las personas en el país.

Una de las consecuencias más evidentes del consumo de agua contaminada han sido las infecciones gastrointestinales que generan síndromes diarreicos. Padecimiento que es difícil de controlar debido a los índices de escasez de medicinas (ÍEM). Para noviembre, la medición de la ONG Convite Asociación Civil registró un total ponderado de 49,9% de ausencia en principios activos para tratar diarreas. Destacando que Barquisimeto fue una de las ciudades más desabastecidas porque localmente su índice fue de 78,9%.

La organización denuncia que el Estado echó a un lado la inversión en los sistemas de infraestructura pública, fundamentales para el suministro y/o prestación de los servicios básicos, sin dejar de mencionar que también dejó de preocuparse por el fomento de la prevención en las comunidades, sobre todo en las más desasistidas.

Padecimientos más comunes en Venezuela son casi imposibles de tratar

El ÍEM contempla otras morbilidades, siendo una de las pioneras la Tensión Arterial Alta que, para el penúltimo mes del año, 2019, arrojó 47,5% de escasez y sigue caracterizándose como la causa de morbilidad con mayor disponibilidad de medicamentos en el mercado farmacéutico. Para la Diabetes los insumos médicos están ausentes en 60,2% según la cifra total ponderada. En el caso de antibióticos especiales dedicados a las Infecciones Respiratorias Agudas, la ausencia fue de 74,3%.

A pesar de que los números son elevados, los datos son diversos según la localización del país. Diferente es el caso para los fármacos antidepresivos y anticonvulsivos, que arrojan una cifra de escasez mayor a 70% desde que se incluyeron en las mediciones del índice a principios de año, sin tener siquiera una leve mejoría en las cifras.

La escasez de métodos anticonceptivos: otra forma de violencia de género

El boletín de Convite comprometido a denunciar vulneraciones del Derecho a la Salud y centrado en medir la carencia de productos que influyen en el bienestar de las personas, dedica un apartado de Derechos Sexuales y Reproductivos que denuncia cifras de escasez de métodos anticonceptivos y de protección mayores a 90%.

Parches y aros vaginales arrojaron 100% de ausencia en las cinco (5) ciudades principales de Venezuela. Los anticonceptivos inyectables señalaron una escasez total ponderada en 99,2%; los intrauterinos en 96,5% e implantables en 89,5%.

Para los métodos de anticoncepción orales, el desabastecimiento se situó en 68% y las pastillas de emergencia en 77,4%. La Organización denuncia que, en Venezuela, la violencia hacia las mujeres tiene varias dimensiones, y la violación de los derechos de la mujer se traduce en la condicionada posibilidad de cuidarse ante una infección de transmisión sexual (ITS).

Los métodos de barrera o de protección son los que aguardan mayor posibilidad de ser adquiridos porque presenta una cifra de escasez de 23,9%. Y aunque es menor, no debe ser menos importante.

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