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LA DESIDIA GUBERNAMENTAL Y SU IMPACTO EPIDEMIOLÓGICO EN VENEZUELA. CASO: CALIDAD DEL AGUA Y SÍNDROMES DIARREICOS

De acuerdo a las investigaciones realizadas por el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos (OVSP), 68% de las personas encuestada en siete de las principales ciudades del país utilizan la técnica de hervir el agua como principal método de potabilización y además optan por la compra de botellones.
La mayoría de los venezolanos dudan de la calidad del agua que obtienen a través de las tuberías. Muchos no se conforman con consumirla directo del botellón, por lo que prefieren hervirla y en ocasiones le agregan pastillas potabilizadoras al recipiente; el principal objetivo de esta medidas es la prevención de enfermedades gastrointestinales. En Venezuela, el agua que se recibe por aducción, siempre ha sido tratada previamente pero en la actualidad esto se hace de manera muy precaria, por lo tanto el contenido de partículas, bacterias y microorganismos es más elevado que en décadas pasadas y nunca ha sido apta para su consumo directo.
Además de la calidad, está la situación de la recepción del recurso; existen comunidades que pueden permanecer hasta un mes o más sin recibir el servicio, lo que demuestra que el derecho humano esencial de acceso al agua potable no se cumple, pues, dejó de ser “suficiente y continuo” y ambas son condiciones esenciales según la Organización Mundial de la Salud (OMS). Datos obtenidos por el OVSP, determinan que solo el 23% de las personas consultadas recibe el suministro de agua de manera continua, 4% indicó “casi siempre”, 11% nunca recibe el servicio. Otro grupo importante de 44% manifestó recibir el agua 1 a 3 veces por semana, 2% 4 veces por semana y 11% 1 o 2 veces al mes .
Producto de la intermitencia del servicio, las personas se ven obligadas a almacenar el agua en sus hogares; es común encontrarse en las viviendas venezolanas con tanques y tobos o recipientes con suficiente capacidad para soportar los días de “sequía”, los cuales no están del todo relacionados con las condiciones climáticas sino con la negligencia del Estado, principal responsable del colapso de gran parte de la infraestructura destinada a la prestación de todos los servicios públicos.
Las dificultades con el agua están presentes en gran parte del territorio nacional, sin distinción geográfica, económica o social. Las personas que residen tanto en sectores populares como en urbanizaciones de clase media resultan afectadas, ya sea en mayor o menor medida, pero ninguna se escapa de la contrariedad.

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